Núria Salvà audióloga y logopeda, fundadora de Salvà Audiología lleva más de dos décadas ayudando a las personas a mejorar su comunicación y calidad de vida. Ha vivido inmersa en el mundo de la audición de la mano de Dr. Pere Lluís Salvà Plana. Continua con el legado familiar que empezó con la primera clínica Salvà de Otología en 1920.
El cuidado de la salud auditiva es un tema podríamos decir en términos generales “moderno”. Si pensamos en la evolución del ser humano y el funcionamiento de nuestro sistema auditivo en sus inicios no está diseñado para resistir la contaminación acústica que vivimos en la actualidad y nuestro estilo de vida en nuestra sociedad.
Quizás cabe pensar que después de la revolución industrial, cambió nuestro mundo en muchos aspectos y uno de ellos fue el ruido, tanto por las propias condiciones de trabajo de las personas expuestas a maquinaria como por todo el desarrollo tecnológico que ha supuesto, hemos pasado de entornos más o menos tranquilos a situaciones acústicas rodeadas de coches, maquinas, altavoces, cascos y un largo etcétera. De hecho, La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe al ruido como la primera molestia ambiental en los países industrializados.
Según la Asociación Médica Mundial, el ruido afecta a las personas de diversas maneras. Sus efectos pasan desde problemas de audición, el sistema nervioso vegetativo, la psiquis, la comunicación oral, el sueño y el rendimiento. Puesto que el ruido es un factor estresante, una carga mayor para el cuerpo produce un mayor consumo de energía y más desgaste. Se sospecha que el ruido puede favorecer principalmente las enfermedades en que el estrés tiene una función importante, como las enfermedades cardiovasculares, que se pueden manifestar en la forma de hipertensión, infarto de miocardio, angina de pecho o incluso apoplejía.
Se asocia todavía en nuestra sociedad el cuidado de la audición, la pérdida de audición a un tema de edad, por eso no prestamos atención a proteger nuestros oídos cuando estamos en un concierto, o en una discoteca o vivimos pegados a nuestros auriculares escuchando música, y nuestro dispositivo nos avisa que estamos superando los niveles recomendables y subimos un poco más el volumen, pensamos que no nos va afectar y la verdad es que la media de edad que presenta problemas auditivos cada día es más baja y seguirá bajando.
Para exponer datos, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) más de 1000 millones de personas de edades comprendidas entre los 12 y los 35 años corren riesgo de perder la audición debido a la exposición prolongada y excesiva a música fuerte y otros sonidos recreativos, esto puede acarrear consecuencias devastadoras tanto para la salud física y mental, educación y perspectivas de empleo.
Es decir, ya hablamos de millones de adolescentes y jóvenes que corren ese riesgo tanto en su salud como en formación y encontrar trabajo. Esto ya no es un tema de edad, que “ya llegará” es un tema del presente y de salud general. Estar expuestos a niveles elevados de intensidad superiores a 70dBs (según propuso la OMS) de forma habitual puede generar problemas, de estrés, insomnio, problemas cardiovasculares o aprendizaje y evidentemente auditivos. Vivimos en una constante contaminación acústica en nuestras ciudades y no somos conscientes de la repercusión real en nuestra salud y calidad de vida que esto tiene.
Es pues imprescindible una mayor concienciación y formación sobre como el ruido afecta a nuestra salud para que la sociedad integre la necesidad de protegerse.
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¿El ruido mata o es una exageración?
En este número de Integración os traemos la entrevista a Juan Bautista Meseguer un destacado compositor musical que ha tenido el honor de componer el himno para la Federación AICE, que lleva por nombre “Beyond the sound” (Más allá del sonido), y que fue presentado en el marco del Workshop Europeo organizado por AICE y EURO-CIU celebrado en Valencia.
En España hay 1.230.000 personas con una pérdida auditiva de distinto grado, de las que más de 310.200 tendrían una discapacidad total para oír una conversación con varias personas sin audífono u otras ayudas. Existen soluciones cubiertas por la sanidad pública, sin embargo, no todas estas personas pueden acceder a ellas. Es hora de un cambio. Una de las claves para asegurar una buena salud auditiva en adultos y personas mayores es cerciorar una adecuada detección temprana en Atención Primaria, Asimismo, resulta fundamental una adecuada derivación a los especialistas en ORL para confirmar el diagnóstico y poner solución. Trabajando juntos y promoviendo el diálogo, podemos mandar un mensaje claro a las instituciones y conseguir que las personas con pérdida auditiva severo-profunda mejoren sus vidas.