
La Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España (Federación AICE) expone la falta de accesibilidad a la comunicación que actualmente están enfrentándose a la educación nuestros jóvenes sordos usuarios de implante coclear.
Entendemos la situación del Covid-19 es excepcional, pero no se pueden dejar atrás miles de estudiantes con pérdida auditiva sin intentar buscar una solución.
El artículo No. 9 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas (2006), define “la accesibilidad como una condición necesaria para que las personas con discapacidad puedan disfrutar de los mismos bienes y servicios en igualdad de condiciones”. Y en su artículo 24, estipula que “las personas discapacitadas puedan acceder a una enseñanza inclusiva, de calidad, en igualdad de condiciones con los demás y en las comunidades en que vivan”.









Qué os podría contar. Sigo con mi vida: viajo, voy al cine, al teatro, a conciertos… hago todo lo que hacía antes; y cuando no escucho bien, pregunto. Son muchos años. Desde el 1950 llevo audífonos; me los habré cambiado unas cuatro veces, hasta que la última vez, cuando ya no podía atender el teléfono y cada vez tenía más molestias, acompañada por mi hijo, fui a pedir una segunda opinión. Me realizaron todas las pruebas, me derivaron al Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y al cabo de un año, para noviembre de 2010, pasé por quirófano para implantarme. Durante ese mes y medio previo a la colocación del dispositivo externo, para la comunicación, mis hijos me escribían e incluso ideamos estrategias varias para cuando recibía visitas: luces para cuando tocaran al timbre de mi casa, citas planificadas con el preaviso de mis hijos que venían a decírmelo, luces para cuando sonara el teléfono para saber que habían llegado… Parece una odisea, pero fue menos aparatoso de lo que parece. Estaba bien en casa, de hecho, al no escuchar nada, solo me sentía segura ahí; no quería salir a la calle, tenía que ir acompañada.